Uña (Cuenca) es un bonito pueblo, un paraíso entre rocas y agua situado en pleno Parque Natural de la Serrania de Cuenca a tan solo 34 km. de la capital.

 

Posee una escuela de pesca, una piscifactoria y una bella laguna que lo caracteriza. Está muy cerca del Embalse de La Toba, resultando el lugar ideal para disfrutar de la naturaleza y practicar distintas actividades.

 

La localidad de Uña (Cuenca) se encuentra en un enclave absolutamente privilegiado, entre la laguna de su nombre y el río Júcar, que discurre entre dos sierras elevadas, la de las Majadas al norte y la de Valdecabras al sur. Entre la Muela de la Madera y la Muela de Valdecabras, bajo una corona rocosa y en un paisaje bellísimo, se encuentra, abrigada, Uña.

 

En las cercanías se encuentra la ciudad encantada, paraje natural de impresionante belleza, que muestra un fenómeno geológico poco habitual. Se trata de una gran explanada en la que se han tallado una multitud de sugerentes y extrañas figuras de piedra debido a la disolución kárstica sobre estratos de calizas secundarias casi horizontales de diferente pureza.

 

Este entorno inigualable, favorece la práctica del deporte de aventura y actividades multiaventura. No te lo pienses! Este es tu paraíso.

 

La Laguna de Uña siempre ha estado rodeada de misterio y leyenda. Todavía hoy algunos mayores recuerdan historias de monstruos que habrían aparecido en los alrededores de la laguna, especialmente en los meses de verano, a finales del siglo XIX.

 

Distintas personas, jóvenes y mayores, de extracción humilde, narraron atemorizados a sus vecinos los encuentros acontecidos con las temidas bestias. Encuentros como el que tuvieron los dos hermanos adolescentes que descansando junto a sus templadas aguas vieron entre los juncales una figura de serpiente o de alargado lagarto; o el del labrador que, bordeando la laguna para dar de beber a sus mulas, pudo ver cómo un lagarto enorme se acercaba a los animales, saliendo éstos y él mismo despavoridos.

 

También se cuenta la historia de la mujer que de camino a su huerto, cercano a la laguna, sintió sobre su cabeza el aleteo de un pajarraco de grandes alas que después se adentró en el agua.


El lugar conserva aún ese halo de misterio por el que, quizás, aún vivan o habiten en ella especies desconocidas, en un entorno de singular belleza en la Hoz de Los Cortados. La Laguna de Uña es un rico ecosistema de flora y fauna que se encuentra a 1.150 metros de altitud. Ocupa una extensión de unas 15 hectáreas (aunque en su origen apenas fueron dos o tres), que se extienden en la confluencia del arroyo Rincón con el río Júcar.


En la actualidad, la laguna tiene un uso funcional como depósito de agua, lo que ha provocado su gran crecimiento pero, pese a su carácter artificial perfectamente apreciable, el lugar posee un encanto muy particular que el viajero curioso apreciará enormemente. Un encanto que se acentúa al acercamos hasta las mismas aguas para disfrutar de la gran variedad de plantas y de fauna que la habitan. Aunque, quizá, el momento más atractivo del día sea el atardecer, pues el sol tiñe con una sutil capa anaranjada los vivos colores que la laguna muestra durante el día. En sus aguas no es posible la práctica de actividades o deportes náuticos, ya que la laguna conserva imperturbable la condición salvaje que ha tomado a pesar de su uso artificial.

 

 

 

Fuente: Diario ABC 
 

Cortados de singular belleza repletos de vegetación envuelven la laguna y el misterio también. Al abrigo de las rocas y de las templadas aguas viven temibles bestias o eso cuenta la leyenda, y también algunos vecinos de Uña, la localidad en la que se encuentra.
 

En voz baja, sentados a la lumbre, narran historias como la de los dos hermanos que, entre los juncales, vieron una serpiente o, quizá, un lagarto alargado; el terror les impidió ver claro. O la del labrador que huyó despavorido al ver un enorme lagarto el día que acercó a sus mulas a abrevar.

La Leyenda de la Laguna de Uña

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